domingo, 20 de noviembre de 2016

¿Si no consumo productos ecológicos, no me cuesta dinero?

¿Si no consumo productos ecológicos, no me cuesta dinero? Desgraciadamente, no. La producción ecológica nos cuesta dinero a todos, aunque no queramos. Si puedes permitirte tener un huerto y quieres cultivarlo siguiendo las normas de la agricultura ecológica me parece perfecto, como si quieres plantar las zanahorias dibujando la torre Eiffel, o pintar en todas las hojas de las tomateras una Hello Kitty. Es tu huerto y haces lo que te da la gana. Si tienes el tiempo y el dinero (dos bienes desgraciadamente escasos) para cuidar un huerto, podrás permitirte comer tomates más sabrosos porque los cogerás cuando estén maduros, aunque, si sigues con rigor las normas ecológicas, un año tendrás tomates y dos o tres no, porque se los habrá comido algún bicho. El problema es cuando esas prácticas son subvencionadas con dinero de nuestros impuestos. Una buena política alimentaria a nivel global debe garantizar la mayor producción de alimentos al menor costo. Con las cosas de comer no se juega, pues hay gente muriéndose de hambre. También hay gente que, aunque tiene las necesidades nutricionales mínimas cubiertas, no puede permitirse un encarecimiento en la cesta de la compra, y más en estos tiempos de crisis. La ciencia y la tecnología son las herramientas naturales para conseguir que un bien deje de ser el privilegio de unos pocos y pueda ser aprovechado por la mayoría de la sociedad.

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