domingo, 20 de noviembre de 2016

¿Qué pasó con los móviles, o antes con los televisores?

¿Qué pasó con los móviles, o antes con los televisores? Pasaron de ser artículos de lujo a bienes de uso común gracias a que se optimizaron los métodos de producción y cada avance suponía una mejora (luego un abaratamiento) respecto al proceso anterior. ¿Por qué debemos renunciar al desarrollo tecnológico en algo tan importante como la agricultura? Las técnicas de agricultura ecológica no responden a ningún criterio científico, no suponen una mejora para la comunidad y de momento solo las sigue una pequeña parte de la sociedad. La agricultura ecológica es muy poco productiva y por eso es más cara. Una política proteccionista a favor de la agricultura ecológica supone beneficiar a unos pocos, normalmente de los estratos de mayor nivel económico, a costa del beneficio de muchos. A pesar de esto, la producción ecológica está fuertemente subvencionada en países de la UE como Austria o Alemania (y eso que mucha es importada). En nuestro país, los productores ecológicos están demandando un aumento de las numerosas subvenciones existentes. Muchas administraciones locales y autonómicas ya cuentan con canales específicos de subvención para los cultivos ecológicos. Destaca especialmente la Junta de Andalucía, donde existe una dirección general de agricultura ecológica (con el gasto de personal y administrativo que conlleva, sin contar las subvenciones que concede). Una de las misiones de esta dirección general es fomentar el consumo de productos de agricultura ecológica en organismos públicos como hospitales o escuelas. Mejor sería gastar ese dinero en mejorar los servicios de esos hospitales y esas escuelas. Los productos ecológicos son más caros, pero no son mejores. En la Unión Europea el panorama es mucho más desolador, y en ocasiones se roza el esperpento. Vaya como ejemplo una anécdota. Para tratar de unificar la disparidad de logotipos de certificación ecológica entre las diferentes autoridades, la Unión Europea acordó en el reglamento 834/2007 la obligatoriedad de que a partir del 1 de enero de 2009 todos los productos debían llevar un logotipo unificado. Para este fin se nombró una comisión. Durante dos años la comisión se estuvo reuniendo, con el consiguiente gasto para el contribuyente en viajes, dietas y sueldos. Finalmente el logotipo fue presentado… y retirado a los pocos días puesto que coincidía con el logotipo que la multinacional alemana Aldi utiliza para sus productos ecológicos. Tras una paralización se acordó (más sueldos, más viajes, más dietas) hacer tres propuestas, muy feas por cierto, que se pudieron votar entre diciembre de 2009 y enero de 2010. Este logo entró en vigor en julio de 2010. Por tanto, la alimentación presuntamente natural no es más que un capricho de gente que se puede permitir pagar más por llenar la cesta de la compra. Si el sueldo no te permite frecuentar la tienda de alimentación ecológica, no sufras. La alimentación ecológica no es más sana, ni es mejor para el medio ambiente ni está más buena. Solo es más pija.

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